Discurso

Una Vida Libre de Violencia para las Mujeres y las Niñas

By Inés Alberdi, Directora Ejecutiva de UNIFEM

Fecha: 27 de marzo de 2010

Ocasión: V Encuentro de Mujeres por un Mundo Mejor, Valencia, España, 27–28 de marzo de 2010.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Buenos días. Es un placer unirme a mis distinguidas colegas en este diálogo sobre la salud y los derechos de las mujeres. Mis comentarios se referirán al tema de la violencia contra las mujeres y las niñas y la estrategia de UNIFEM para poner fin a esta pandemia.

Las encuestas nacionales muestran que entre un 17 y un 76 por ciento de las mujeres experimentan violencia física o sexual en algún momento de su vida, en su mayoría ejercida por sus esposos o compañeros íntimos. Es infligida en el hogar, la calle, la escuela, el lugar de trabajo, en el campo, en campos de personas refugiadas, durante conflictos y crisis. Así pues, despoja a los países del capital humano y la productividad necesaria en la lucha para erradicar la pobreza, mejorar la educación y la salud y para impulsar el desarrollo. La violencia contra las mujeres también ha sido un culpable silencioso pero potente en la feminización del VIH y su propagación. Ahora está reconocida como un problema de salud pública en numerosos países, un problema que menoscaba la salud de los individuos y la fortaleza de las comunidades y sociedades.

Pese a los dañinos efectos que causa, la violencia contra las mujeres ha sido considerada desde hace mucho tiempo un tema privado esencialmente. Hoy, tras de décadas de lucha por parte de las activistas por los derechos de las mujeres, la eliminación de la violencia contra las mujeres está instalada como uno de los principales puntos de las agendas políticas. Un número sin precedentes de países han adoptado leyes, políticas y planes de acción para eliminar la violencia contra las mujeres, y un creciente número está garantizando presupuestos para su implementación. Entre los acuerdos más importantes desde la Declaración de la ONU sobre Violencia contra las Mujeres de 1993 y la Plataforma de Acción de Beijing de 1995, se encuentran las cumbres mundiales de los años 2000 y 2005, que reconocen la importancia de erradicar la violencia contra las mujeres para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (los ODM).

Los desarrollos más recientes incluyen las resoluciones anuales de la Asamblea General para eliminar la violencia de género y las resoluciones 1820 y 1888 del Consejo de Seguridad sobre violencia sexual como táctica de guerra, que instalan el tema como una amenaza a la seguridad y un crimen de lesa humanidad. El momento máximo llegó con el lanzamiento de la campaña del Secretario General ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres 2008–2015, que insta a los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los medios de comunicación, los donantes y al Sistema de la ONU a enfrentar con decisión este flagelo mundial para el año 2015, fecha fijada para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

UNIFEM ha encabezado iniciativas dentro del sistema de la ONU para eliminar la violencia contra las mujeres, una parte central de nuestro mandato para fomentar los derechos humanos de las mujeres. Nuestra estrategia, Una Vida Libre de Violencia, se centra en cuatro áreas clave:

  • Incremento de las iniciativas de prevención para evitar que ocurra la violencia en primer lugar;
  • Instalación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas al frente de todos los esfuerzos;
  • Apoyo para que los países conviertan en realidad sus políticas y leyes; y
  • Enfrentamiento de la violencia sexual como táctica de guerra en las situaciones de conflicto.

1. Incremento de las inversiones para prevención
La eliminación por completo de la violencia de género mediante el incremento de las inversiones en prevención primaria constituye una prioridad estratégica (y eficaz en relación con el coste). Décadas de omisión política y falta de financiamiento, sin embargo, han hecho que la mayoría de los esfuerzos se hayan centrado en responder a las necesidades de emergencia y los derechos de las mujeres ya ultrajadas, en su mayoría encabezados por organizaciones de mujeres y otras de la sociedad civil que operan con presupuestos muy exiguos. Así pues, es escasa la atención que se ha dedicado a la prevención. Para UNIFEM, la promoción de la agenda sobre esta área de trabajo desatendida representa una prioridad máxima para los próximos años.

La violencia sexual contra las niñas y las jóvenes es una preocupación urgente. Hasta 3 de cada 10 mujeres informan haber sido forzadas en su primera experiencia sexual, mientras que hasta un 45 por ciento de las niñas menores de 15 al momento de su primera experiencia sexual han sido forzadas. El trabajo con adolescentes (10-19 años) de ambos sexos resulta vital para inculcar la tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres y las niñas. Esto incluye la participación de las y los jóvenes como paladines del cambio: a través de la escuela, el entretenimiento popular y los medios de la cultura joven.

La eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas en última instancia requiere que los varones de todas las edades puedan hacerle frente, tanto públicamente como en su vida privada. Para ese fin, UNIFEM está forjando alianzas con grupos y redes de varones e intensificando los esfuerzos de promoción y defensa y la movilización social a través de Di NO-ÚNETE, una plataforma virtual interactiva para esfuerzos de promoción y acciones destinadas a eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas.

Además, a partir de su trabajo pionero sobre Ciudades Seguras en América Latina, UNIFEM está trabajando de manera global para convertir a las ciudades en lugares más seguros y libres de violencia contra las mujeres. Esto es a través de un programa insignia para el desarrollo de un modelo que puede ser usado en todo el mundo por las autoridades de los gobiernos locales, de modo que el acoso sexual y la violencia en los espacios públicos ya no sea aceptada como un aspecto “normal” de la experiencia urbana de las mujeres.

2. Alineación de Políticas y Leyes con los Derechos Humanos
Los esfuerzos para alinear las políticas y las leyes con los derechos humanos incluyen: el apoyo para reformas jurídicas integrales que combatan todas las formas de violencia contra las mujeres y que eliminen las disposiciones que perpetúan la impunidad; la promoción de seguimientos nacionales a las recomendaciones sobre derechos humanos, incluyendo aquéllas efectuadas por la Relatora Especial sobre Violencia contra la Mujer y el Comité de la CEDAW; y la salvaguarda de los derechos humanos de las mujeres, tanto en los sistemas formales como informales de justicia, al trabajar con jueces y abogados, así como con líderes tradicionales y los ancianos de las aldeas (guardianes del acceso a la justicia para las mujeres y las niñas sobrevivientes de violencia, particularmente, en áreas rurales, remotas o pobres).

Colocamos un énfasis especial en reforzar los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas para supervisar y mejorar las respuestas políticas y jurídicas a la violencia de género, como observatorios, defensorías del pueblo, comisiones parlamentarias, análisis independientes de la sociedad civil y otros mecanismos de fiscalización, que pueden evaluar periódicamente el desempeño e introducir medidas para erradicar la impunidad.

3. Implementación de Compromisos Nacionales
Al declarar a la violencia de género como la situación de emergencia que es, UNIFEM lucha por unas normas mínimas que todos los países deben tener vigentes, tales como fácil acceso a teléfonos de emergencia, refugios y protección, atención post violación y asistencia jurídica gratuita. Fortalecemos esta respuesta de “primera línea” trabajando con la policía, las y los profesionales de la asistencia médica, las y los prestadores de asistencia jurídica y el poder judicial; y apoyando el desarrollo de sistemas eficaces de derivación multisectorial para las víctimas/sobrevivientes de violencia.

UNIFEM presta apoyo para planes de acción nacionales y locales orientados a eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas que puedan congregar a asociados de gobiernos y la sociedad civil para un progreso sostenido. También estamos marcando nuevos rumbos en la aplicación de presupuestos sensibles al género, una herramienta poderosa para garantizar y supervisar los recursos necesarios para su implementación. Fortalecer las instituciones clave, como los mecanismos para el adelanto de la mujer, los sectores y parlamentarios y parlamentarias clave, es esencial a nuestra labor, al igual que contribuir a la recolección y el análisis de datos, la base para la eficacia en el trabajo de promoción y defensa, las reformas políticas y jurídicas, la prestación de servicios y la divulgación.

Para estimular las iniciativas de implementación de los países, UNIFEM está poniendo a disposición el primer sitio de programación sobre eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. Pensado como un recurso en línea para las personas encargadas de diseñar políticas y profesionales y desarrollado por expertas líderes en la materia, el Centro Virtual de Conocimiento de UNIFEM ofrece un acceso integral a orientaciones prácticas, buenas prácticas y herramientas para implementación.

También centramos la atención en áreas estratégicas que pueden catalizar y acelerar el progreso. Esto incluye esfuerzos para garantizar respuestas institucionales y recursos suficientes dentro de los principales marcos de desarrollo y financiamiento, como los planes nacionales para la reducción de la pobreza, el desarrollo, la consolidación de la paz y la reconstrucción, el VIH y el SIDA, y reformas en todo el sector de educación, salud y seguridad. Una preocupación clave es la de promover la seguridad económica de las mujeres, los apoyos críticos para que mujeres y niñas puedan escapar de relaciones de maltrato y para evitar situaciones de explotación y violencia en primer lugar.

4. Violencia Sexual en Situaciones de Conflicto y Post Conflicto
La violencia sexual se está desplegando cada vez más en los conflictos para forzar a la población a huir, menoscabar la cohesión de la comunidad y desmoralizar al enemigo. Nos concentramos en asistir a las sobrevivientes de violencia y promover la participación de las mujeres en las negociaciones de paz y la recuperación post conflicto para garantizar la justicia y los recursos necesarios para esas sobrevivientes. También prestamos apoyo a esfuerzos destinados a fortalecer el rol del sector de seguridad en materia de prevención, protección e investigación, incluyendo el entrenamiento de oficiales militares y policiales, el personal de paz y demás personal uniformado, y la institucionalización de nuevas pautas de desempeño y medidas de rendición de cuentas diseñadas para afianzar el estado de derecho.

Para concluir, deseo felicitar al Gobierno de España, a través de su Ministerio de Igualdad y Justicia, por su trabajo para obtener una Orden de Protección Europea que ofrece cobertura total para las mujeres que son víctimas de violencia de género en toda la UE.

La violencia contra las mujeres y las niñas no es inevitable, persiste porque se permite que persista, y puede ser detenida. Tenemos el impulso que ofrece la campaña ÚNETE del Secretario General; tenemos el respaldo político mundial para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres a medida que nos acercamos al marcador de 2010 y más allá para la consecución de los ODM. Juntas, tenemos la voluntad, la convicción y los medios para convertir en realidad el sueño de generaciones futuras de mujeres y niñas libres de violencia.