By Noeleen Heyzer, Directora Ejecutiva, UNIFEM
Fecha: 8 de marzo de 2007
Ocasión: Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2007.
El Día Internacional de la Mujer nos cuenta la historia de las organizaciones de las mujeres para la igualdad, la justicia y la paz. Es una historia compartida por grupos de mujeres alrededor del mundo, que tiene sus raíces en la larga lucha de las mujeres, durante siglos, para construir un mundo mejor. La conmemoración de este día empezó en 1911 en Europa con la manifestación del 19 de marzo por el derecho de las mujeres al voto y tomó una nueva dimensión después de que más de 140 mujeres trabajadoras murieran en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York una semana después. Esta conmemoración se hizo más fuerte durante los años siguientes cuando grupos de mujeres se manifestaron cada año para protestar por la devastación de la primera guerra mundial.
Como cada año, este Día es una oportunidad para la reflexión. A 12 años de la 4ª Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, los avances son muchos. Se reconoce mundialmente que la igualdad de género es un tema central para el desarrollo y la seguridad humana que está plasmado en la Declaración del Milenio. La pandemia de VIH/SIDA se reconoce como un problema de género además de una cuestión de salud; las violaciones sexuales han sido reconocidas como arma de guerra y crimen contra la humanidad. Los derechos humanos de las mujeres — monitoreados por la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que ha sido ratificada por 185 países — están ahora en todas las agendas a nivel nacional, regional e internacional.
En los países también hay mucho de celebrar. Se están adoptando leyes y políticas para fortalecer la seguridad económica de las mujeres en áreas tan vitales como derecho a la tierra, a la propiedad, y derechos de herencia, empleo digno y acceso al crédito y mercados. Se han adoptado políticas de cuotas y otras acciones positivas para aumentar la representación de mujeres en la política y en la toma de decisiones en un mínimo de 95 países, incluyendo muchos países que están saliendo de conflictos armados.
Pero todo este progreso puede ser destruido si continúa la violencia contra las mujeres. La violencia contra las mujeres está profundamente enraizada en la estructura de desigualdad de género. La violencia empeora la propagación del VIH/SIDA y destruye la capacidad de las mujeres de interrumpir el ciclo intergeneracional de la pobreza. Tal violencia, ya grave en tiempos de paz, se intensifica durante los conflictos armados cuando el sistema legal y de justicia desaparece junto con el sistema de apoyo social y comunitario. Tanto en tiempos de paz como de guerra, violencia contra mujeres es un gran problema — tanto a nivel individual como social.
Afortunadamente, cada vez más países reconocen estos vínculos, admitiendo que hasta que se elimine la persistente desigualdad y discriminación de género, tanto la seguridad como el desarrollo humano y todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio serán un sueño distante. Los gobiernos están empezando a actuar: según el informe reciente del Secretario General, 89 estados tienen leyes sobre violencia domestica, 104 países han declarado las violaciones maritales un crimen y 93 estados prohíben el tráfico de personas. Lo que es una necesidad urgente es la implementación de estas leyes.
UNIFEM ha trabajado con organizaciones de mujeres y gobiernos durante más de dos décadas para la eliminación de las múltiples formas de violencia en la vida de las mujeres. Lo que hemos aprendido es que la eliminación de la violencia contra las mujeres requiere múltiples estrategias y trabajar de forma multisectorial y a diferentes niveles. Las leyes tienen que ser acompañadas por recursos, regulaciones e indicaciones institucionales, así como de una capacitación sistemática para los proveedores de servicios públicos que los monitorearán e impulsaran — incluyendo a la policía y a las y los magistrados, proveedores de salud y otros proveedores de servicios sociales. La eliminación de la violencia contra las mujeres también requiere cambios en la percepción pública y romper las barreras culturales y tradicionales para encontrar formas no violentas de resolver conflictos en la vida privada y pública.
En la última década, UNIFEM ha dirigido una serie de campañas de apoyo a nivel regional y global, trabajando con gobiernos, organizaciones de mujeres y los medios de comunicación para cambiar leyes, desarrollar planes nacionales de acción y mejorar las intervenciones comunitarias para la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas. Desde 2005, el Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, administrado por UNIFEM, ha apoyado a gobiernos y ONG en la implementación de estas leyes, políticas y planes de acción. Ahora llevamos esta lucha al siguiente nivel — institucionalizar las estrategias y las acciones practicas que puedan impulsar cambios, e incorporarlos en la planificación nacional de desarrollo, y en los mecanismos de rendición de cuentas del estado.
Este año es el 10° aniversario del Fondo Fiduciario. Diez años de innovación, experiencia y activismo han mostrado que la eliminación de la violencia contra las mujeres es posible. Lo que es necesario ahora es una estrategia seria y recursos para mejorar el trabajo a través de una fuerte entidad de género dentro del sistema de Naciones Unidas, reuniendo al sistema para promover las estrategias y practicas que han funcionado. Sólo entonces podrá las Naciones Unidas, junto con los Estados Miembros y el movimiento de mujeres, liderar los esfuerzos para eliminar este azote. Sólo entonces la violencia contra las mujeres será un acontecimiento raro y no una pandemia global.
En este Día Internacional de la Mujer, nuestro compromiso con las mujeres del mundo debe ser el de tomar este desafío en serio — eliminar la violencia contra las mujeres, unir esfuerzos para lograr la igualdad, el desarrollo y la paz.